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Coatzacoalcos, Veracruz. 26 de Julio de 2017.

En Recuerdo de Roberto Williams García.


Roberto Wlliams García.




Raúl Hernández Viveros /tomado de Diario de Xalapa

Xalapa, Veracruz.- En mi libro La mitología de Roberto Williams García realicé una investigación sobre sus trabajos publicados en La Palabra y el Hombre. Además, compartí, en dichas páginas su tesis de maestría que di a conocer como un anexo. Durante varios años investigué sobre los precursores de la antropología en Veracruz, y Roberto Williams García fue uno de los pioneros. Por supuesto, este trabajo académico lo llevé a cabo bajo el auspicio del Instituto de Antropología de la Universidad Veracruzana.

También quiero comentar que durante varias décadas compartí muchos días de diálogo constante y creador con Roberto Williams García, por lo cual este artículo pensaba ponerle el título de "Adiós amigo y colega". Fueron miles de noches que en nuestras casas, tuvimos la oportunidad de compartir veladas extraordinarias de una lucidez infinita. Desde que me incorporé al Instituto de Antropología de la UV, se consolidó una profunda amistad.

En la revista Cultura de VeracruZ, le dedicamos un merecido homenaje. No obstante, continuamos y consolidamos la creación de proyectos culturales. Sin duda alguna, mi conocimiento de la antropología, y principalmente del estudio de los mitos, se lo agradezco a Roberto Williams García. La presentación del libro La Mitología de Roberto Williams García fue un acto de relevancia académica. Uno de los comentaristas, el reconocido sabio Alfredo López Austin, confesó aquella ocasión que sin los estudios de Roberto Williams García, no hubiera llegado a ser un experto en mitología. Al poco tiempo, me obsequió la tesis "Hombre Dios", con la que optó Alfredo López Austin al grado de maestro en historia en la UNAM; Roberto Williams García lo ayudó y revisó su elaboración, a principios de los años setenta.

Roberto Williams García legó una importante biblioteca, que el Gobierno del Estado y la Universidad Veracruzana deberían rescatar para su ubicación dentro del acervo bibliográfico de nuestra Máxima Casa de Estudios. Sus artículos periodísticos se encuentran dispersos en los medios informativos locales, especialmente en las páginas de Diario de Xalapa y Punto y Aparte. Es suficiente con mencionar un comentario, en donde describió a La Palabra y el Hombre como "una revista que transmite el quehacer, el intelecto, testimonio acumulativo de ensayo, reflexiones y creaciones literarias. No es revista de pandereta, frívola, sino académica, reflexiva, de trascendencia, en cualquier momento se pueden consultar sus números o leerlos al azar y se abrirá un cofre de pensamientos plasmados y de sentimientos intemporales" (9, II, 95).

Roberto Williams García siempre estuvo acompañado de una pequeña libreta de pasta de plástico de color rojo; él anotaba cualquier cosa que le causaba interés, y fue su fiel instrumento durante sus trabajos de campo. Hace varios años recomendé que se necesitaba con urgencia, realizar la nueva edición de Los tepehua, por fortuna, aceptaron mi dictamen y se hizo casi una edición facsimilar.

Ahora quedan sus colecciones de fotos hechas por su mirada antropológica, cientos de casetes con entrevistas a indígenas que cuentan leyendas, fragmentos de historias de vida e interpretación de cantos. Este material tendría que recopilarse para su estudio y divulgación. Realizó un homenaje al puerto de Veracruz, en el libro Yo nací con la luna de plata, que tiene varias ediciones, y es un inventario de hechos, acontecimientos y noticias de la historia jarocha. Experto en música popular, siempre defendió el bolero, hasta considerarlo como parte de la expresión poética. Se conocía de memoria cientos de canciones de Agustín Lara, José Alfredo Jiménez, Alvaro Carrillo, Claudio Estrada, entre otros autores. En las reuniones lucía sus conocimientos sobre la canción mexicana.

Antes de morir todavía pidió que le cantaran Flo", en recuerdo de su desaparecida esposa, y suplicó que le llevaran un poco de mole de Xico. Creo que en esta lucha existencial, vivió intensamente estos instantes. Esther Mandujano me dijo, en la víspera de la muerte de Roberto Williams García, que por la mañana había logrado recordar, por segundos, aquellos pasajes de los años que pasamos juntos. Desde lo más profundo de su pensamiento, me agradeció; también a Aída, Juan y Teté Ventura, Vicente y Lilí Mota, por aquellas veladas literarias musicales, en las cuales siempre exigía su canción preferida. Todavía hace quince días me cantó la canción Amor chiquito, y la escribió para Anayansi. Posteriormente se comunicó con Vicente Mota para pedirle le cantara por teléfono la canción Soy un pobre vagabundo. Creó y fundó su lugar sagrado, como me lo comentó con tristeza el poeta Guillermo Landa.

Resuenan en mis oídos las letras de: "Como un abanicar de pavos reales,/en el jardín azul de tu extravío,/con trémulas angustias musicales,/asoma a tus pupilas el hastío. Es que quieren volver/tus amores de ayer/a inquietarte./Y me pueden robar/el divino penar/de adorarte...Es que quieres sufrir/y volver a vivir tus desvelos./es que matan tu amor/poco a poco el dolor/y los celos...Has perdido la fe,/y te has vuelto medrosa y cobarde./El hastío es para usted/que se aburre de la luz de a tarde./Si una vez asomó,/que no vuelva a tener la osadía/de manchar la esmeralda de tus ojos, vida mía". Y vuelvo a escuchar la voz del ilustre mexicano Roberto Williams García. Tarareo la canción de Agustín Lara y pienso que fuimos demasiado felices en esa etapa de nuestras vidas.


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